Felipe Bate: Importancia politica y teorica
BATE, L. F.: Estructura general del proceso de investigación en Arqueología. Barcelona, 1998. (Dpto.)
Luis Felipe Bate, uno de los arqueólogos más prestigiosos de América Latina, nos hace llegar en este libro una propuesta desarrollada originalmente por un grupo de arqueólogos latinoamericanos que intentaron hacer compatible el rigor académico de su trabajo con el compromiso frente a los problemas de la sociedad actual. El libro no es un manual, sino una exposición de la estructura general del proceso de investigación arqueológica, entendida como una disciplina de las ciencias sociales, donde se ahonda en los principales problemas teóricos y metodológicos que conciernen a esta disciplina.
Podríamos decir que el aporte de la obra de Bate al desarrollo teórico, la reflexión y los procesos de maduración del materialismo histórico y la teoría sustantiva de la realidad [1]en la arqueología es fundamental, en la medida que logran articular un discurso político desde la arqueología, delimitando una unidad de estudio, un marco teórico sólido y las etapas dentro de la investigación en tiempos de estancamiento y segmentación de las teorias dentro de la arqueología que no lograban proponer una soluciona corde a las necesidades de los pueblos Latinoamericanos
Se abrió una nueva linea de investigación e interpretación del pasado historico desde la arqueología en tiempos donde la influencia de Whiley y Phillips, Ford, Meaggers entre otros, donde el debate teorico y la realidad económico social era escaso. Algunas obras destacan aunque no logarron establñecer un modelo materialista comprometido con la identidad latinoamericana, “Prehistoria de Cuba” (Tabio y rey). Desde los años setenta ya podemos identificar una arqueología social enfocada a interpretar los procesos históricos de las sociedades previas a la colonización desde una posición ideológica y política vinculada a nuestra realidad social contemporánea, pero en ningún caso desde una militancia materialista histórica comprometida, mas bien denotan un claro progresismo político que no es capaz de superar el positivismo[2] cientificista. Los primero intentos vienen a estar dado por las instancias de debates en el congreso internacional de americanistas que tuvo lugar en Lima, a los que le siguieron el VI congreso de arqueología en Chile, El primer congreso internacional del hombre Andino, el congreso internacional de Americanistas en México y la reunión de Teotihuacan. Obras como “Arqueología como ciencia social” (Lumbreras 1974) y “Antiguas formaciones y modos de producción Venezolanos” (Saranoja y Vargas 1983).
La necesidad de integrar un debate productivo que logre delimitar los alcances la arqueología social latinoamericana se dio a partir de la conformación de diversos grupos nacionales como SOVAR en Venezuela, INDEA en Perú, el autodenominado “Grupo “Evenflo” en México entre otros que han alcanzado un conjunto importante de acuerdos básicos en torno al significado y contenido teórico de las nociones y categorías que integran su concepción de la sociedad.
