Sobre la Arqueología Social Latinoamericana

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Los antecedentes de la Arqueología Social Latinoamericana se remontan a  un escenario de complejos procesos sociales y cambios políticos que se dieron de manera diversa en cada país del continente. En Chile, la llegada al poder de la Unidad popular en un primer momento significo la emergencia de un discurso que bajo la influencia del marxismo y una nueva reconsideración de identidad Latinoamericana desde las clases oprimidas, que tuvo gran repercusión en el desarrollo teórico de la arqueología y la teoría social nacional. Las trágicas consecuencias del golpe de estado y la dictadura militar terminaron con el exilio de importantes personajes como Julio Montane y Felipe Bate. Por Otro lado en Perú la dictadura militar de corte populista de Juan Velasco marco una tendencia en el desarrollo teórico de la arqueología la cual estuvo enfocada a reafirmar la condición y las políticas del gobierno (Oyulea-Calcedo et al 1997). En 1974 Luis Lumbreras publica “La arqueología como ciencia social” donde se propone una nueva forma de hacer arqueología inspirada en el materialismo histórico, donde se planteaba que la arqueología, debía impactar en la praxis, en la realidad social y llevarla a un cambio de sus condiciones materiales de existencia (Tantalean 2004). Lo cual se promueve en las publicaciones de la “Gaceta Arqueológica Andina”, órgano de difusión del colectivo INDEA fundado por Lumbreras.

 Esta nueva forma de asumir la arqueología tiene sus antecedentes ante la necesidad de un discurso critico de lo que antes se venia haciendo producto de los intereses de las clases burguesas dominantes que promovieron un discurso que alzara la unidad étnico nacional para seguir sustentando sus mecanismos de dominación. La llamada búsqueda de antepasados históricos directos suponía una esencia nacional que justificaba los surgimientos de estados naciones teniendo en cuenta que los procesos de dominación acaecidos en Latinoamérica hacen que una unidad étnica no sea mas que una falacia que intenta reducir la lucha de clases prolongada a través de los siglos. De otro modo, una vez instaurado Estados Unidos como una potencia económica se introduce el nuevo modelo histórico cultural el cual sirve a los propósitos imperialistas posterior a la segunda guerra. Un discurso Indigenista se posiciona como oposición al colonialismo económico e ideológico” dicha ideología idealizaba el pasado prehispánico y fue llevada al discurso arqueológico por Luís E. Velcarcel a comienzos del siglo XX. Este indigenismo fue mejor utilizado por la clase dirigente representada en el presidente Augusto B. Laguia y sirvió ara crear un nacionalismo que sirvió para afianzar al Estado a través de la idealización del pasado prehispánico. Con ese objetivo Julio C. Tello, se convertirlo en el arqueólogo oficial de esta política histórica” (Tantalean 2004:2) Pero no es hasta 1974 donde la emergencia de un discurso critico formalizado desde la realidad social latinoamericana, que intento antropologizar la arqueología y la activación potencial como un instrumento de revolución epistémico y de las condiciones materiales. Esto se cristaliza en las publicaciones de “Arqueología como ciencia social” de Lumbreras, o “antiguas formaciones y modos de producción Venezolanos” de Mario Saranoja e Iriada Vargas. Este trabajo trajo como consecuencia de una serie de reuniones donde se articulan los cimientos de la Arqueología Social Latinoamericana. La reunión de Teotihuacan, el XI Congreso internacional de Americanistas fueron instancias donde bajo el trabajo de Lumbreras, Gandara, Saranoja, Veloz, Iriada Vargas y Bate se crea el grupo Oaxtepec en 1983 con una base teórica derivada del materialismo histórica y una metodología en el materialismo dialéctico.  

A grandes rasgos podriamos decir que la Arqueología social Latinoamericana se caracterizo por tener una vision opuesta al materialismo estructuralista de Godelier y althusser que postuilaba la separacion de las coiedades en tanto su base economica como la esfera de las superestructura. A esto se refiere a que existe una distancia entre ¡el tipo de organización economica reporesentada en la praxis, y las suerestructuras (instituciones, ideología, conciencia colectiva, creencias). Para la ASL existe una relación dialéctica entre praxis e ideología, una no existe sin la otra, conformando las sociedades concretas como una realidad material. Esto es lo que configura las “Formaciones económico-sociales”. La instauración de un discurso que apunta hacia la transformación de la realidad comprometiendo políticamente al arqueólogo como una entidad inmersa dentro de la realidad social y con un papel histórico que ejercer. Una fuerte critica al marxismo unilineal positivista, el rechazo a un discurso científico ajeno de la realidad sin compromiso con su realidad.

 

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